el anacronismo de Machado de Assís
EL ANACRONISMO DE MACHADO DE ASSÍS Es común que al hablar de los cuentistas de América se aborde desde el inicio de la charla a Cortázar, Arreola, Rulfo y Borges. Si se pide que se vaya un poco atrás, en nuestra conversación aparece Quiroga, Hemingway, Carver, Wells. Y si se vuelve a pedir otro retroceso, tomaremos a los modernistas: Lugones, Gutiérrez Nájera, Nervo. Un poco más tarde nos toparemos con Mark Twain y Edgar Allan Poe. En contadas ocasiones hablaremos del escritor brasileño Machado de Assís.
Joaquín María Machado de Assís empieza a escribir sus cuentos en 1865, antes de que aparecieran las que en su época (y mucho tiempo después) fueron consideradas las grandes obras de América: María de Issacs, Martín Fierro de Hernández, Pepita Jiménez de Valera, Clemencia de Altamirano. En materia de cuentos, empieza a publicar antes de que Gutiérrez Nájera divulgara sus Cuentos frágiles (1883) y el modernismo apareciera con Azul de Darío (1888).
Machado de Assís habla en sus cuentos, los cuales hablan por sí solos. Son narraciones que se encierran en una esfera donde ningún elemento sobrepasa la pared circular. Empieza, comúnmente, dando la información de la temporalidad de la historia y algún dato significativo. Presenta luego a los personajes y después sus acciones. Poco a poco va ligando la información primera a lo posterior de la narración: lo que sucede después del dato significativo que nos dio al inicio. Es así que llegamos al final, donde las últimas líneas son tan indispensables como las primeras.
Lo que resalta de este autor es el anacronismo de sus cuentos, los cuales guardan cierta similitud con algunos de Chéjov, e incluso tienen elementos de los textos de Allan Poe en cuanto a la forma de mantener la intriga, la tensión, el suspenso, hasta el final. Una de las ventajas que este escritor de Río tuvo en favor de su obra, fue el conocimiento del idioma inglés que lo llevó a conocer y traducir grandes obras a su idioma, así como su carrera diplomática que lo hizo viajar por España, Japón, Inglaterra y Argentina.
Es difícil considerar que los autores latinoamericanos ya nombrados hayan leído a Machado de Assís antes de escribir sus obras, especialmente los cuentistas. Este autor traspasa los límites de su país después de su muerte, en 1908. A partir de ese año, se puede decir que su obra no ha parado de difundirse. Aún así, su lugar como cuentista no se le ha otorgado, así como tampoco su posición en la literatura de nuestro continente. Según parece que el haber nacido en Brasil es suficiente para excluirlo del inventario de cuentistas de América.
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